Murallas (Novela corta) – 21/1

21.1

Me ha pedido perdón, reconoció que se había pasado cien pueblos por pedirme que lo abandonara todo. Es un encanto. Me ha regalado el traje de chaqueta que necesitaba,  a medida, ¡en su sastrería de confianza! Tengo ganas de casarme, y tener hijos con él. Ya sabes que quiero tres como mínimo. Lo tenemos planeado, me asentaré en la empresa en los próximos cinco años y a los treinta y uno tendré el primero; a los treinta y siete, el segundo y a los cuarenta y dos, el tercero… Al final no se será tan complicado, lo hemos diseñado sin lugar al error. Estoy ilusionadísima. Eso no quiere decir que aplacemos la boda, va a ser el año que viene, sí o sí. Eres la primera persona a la que se lo decimos. No se lo digas a los papis, les vamos a invitar a un fin de semana dentro de unas semanas y se lo diremos. Nerea por favor, conéctate esta noche, aunque sea de madrugada.  Te echo mucho de menos. Ves, todo fue una fase. Ya sabía yo que nada podía salir más. ¡¡¡Ilusión total, hermanita‼! Te quiero mucho.

 

Estabas equivocada. Maite me vino a visitar a la tienda. Y vino bien, sonriendo, alegre.  Su madre ha superado la operación de hígado, le felicité. Me sonrío, no estaba furiosa ¿sabes lo que es eso? Desde la última ruptura sólo había visto su parte cabrona, y ahora me sonríe. Ya sé lo que piensas,  pero se puso delante de mí y me empezó a contar todo lo que le había pasado. Me ha hecho putadas, lo sé. Maite se plantó, creía que me iba a montar un pollo, y me sonrió.  No como la última vez, que me tiró las facturas del cole de los niños a la cara. Se puso a llorar. “Quiero volver contigo”. ¿Qué podría hacer? Llevaba un anorak naranja oscuro, parecido al que tenía cuando jugábamos en los recreativos. Teníamos quince… Hablamos mucho, y los críos. Se van a volver locos. ¿Cómo les decimos ahora que volvemos? No tengo ni idea. Son dos años de peleas.  Bueno, Maite reconoció que había hecho cosas mal. Yo también. Vamos a buscar a los niños al colegio juntos. Alégrate por mí, por favor, Nerea. Te llamo luego.

 

He roto con ella. Por si te interesa. Te he visto por el barrio. De lejos. No sé si lo has hecho tú. Vi el camino fácil. Lo sé. Hice mal. Me merezco todo esto. Sólo puedo estar contigo. Me han dicho que has tonteado con algún chico. No me importa.  Lo aguanto.  ¿Crees que para  mí es fácil? Siempre pienso en ti y prometo comprar todo lo que tiré después de irte. No te hagas la dura, por favor. Cambiaré. Quedemos a tomar un café, donde quieras. Contéstame, te lo ruego.

 

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