Murallas (Novela corta) 18/2

 

18.2

Miguel quería algo más y no se lo di. Me pilló en un chat con Guillén que había roto con su chica. Y reconozco que me puse tonta con él. Tampoco me importó demasiado cuando Miguel me quitó el ordenador y pudo ver toda la conversación. Encima era su ordenador, él dormía, eran las dos. Tuve que confesar que había reanudado mi contacto con Guillén. Yo no guardo rencor. Lo dejamos y Miguel es legal, así que lo dejamos.

Creía que iba a poder hacer carrera en la mueblería. Nunca hubiera pensado que la obsesión con la decoración de Guillén me calaría tanto. En el pequeño laberinto de la exposición, reconocía estilos, calidades y acabados.  Odiaba las sillas con garras de león, las chaises longes, las lámparas de araña. Sin embargo, había descubierto que la inspiración oriental me gustaba, qué sorpresa.

Cuidado con olvidar los papeles.

Tengo muchos fallos pero no soy débil.

Puedo dar más de mí, puedo hacer algo más. El carillón.

—Muy buenos días, ¡Gerardo! Sal ya que es muy tarde.

—Hola, no está. Fue a hacer gestiones.

—Bueno, venía a buscar una factura.

—Un momento, sígame por favor.

No parece que esté en la encimera. Tampoco en los estancos.

—Voy a la oficina. Un momento.

El pasillo es ancho y termina en el muelle. La oficina siempre está abierta, con los despachos de Nes y su padre, frente a frente. Aquí está la nota. El terminal está en pausa y Nerea toca el botón de encendido. Ha dejado abierto una conversación en un foro. No lo toques. Dale la nota al tipo y sigue con tu trabajo.

—Aquí tiene.

—Una letra muy clara la de Gerardo, la mía es de perlático.

¿Qué es un perlático?

Los catálogos viejos que hay que guardar para un coleccionista de muebles. Resolver el  problema de una pata rota de una cama Luis XIV…

No me interesa lo que guarda a Nes, no me voy a ensuciar por Ligia.

Y sin embargo. Por echar un ojo al ordenador, no habría tantos problemas. Para que quieres meterte. Para saber. Nes no vendría, lo oiría llegar  por el tintineo, no se sentaría sólo pincharía en el chat.

Para dos días que me quedan.

Hazlo, hazlo. Ahí va, pulso la tecla, pincho el enlace. Es un foro, una fiesta rave en una antigua fábrica. “Voy a llevar de lo mío. Efectivo. Buena calidad. Malquiste”. Era el 12. Dentro de dos días. Conocía el sitio, era el antiguo colegio que quedó aislado por culpa de la autopista. Era famoso por sus fantasmas. Algún día de cría  planeó ir con sus amigos, pero quedaba un poco fuera de mano. Debería denunciarlo. No, no sabes nada de nada. Que cada uno viva su vida. Me salgo ya de aquí. Un tintineo en la puerta. Seguro que es un cliente, sino ¿Quién podría ser?

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