El buen chico americano de los setenta

Timothy Bottoms

Timothy Bottoms

Hay intérpretes que se encuentran con el papel de su vida y luego desaparecen, o en el mejor de los casos, se especializan en papeles anecdóticos, lejísimos de las capacidades que han demostrado. Quizá eran tan perfectos, tan adecuados, para la película o películas que los encumbraron, tan especiales, que su magia no funciona como otros actores más camaleónicos o, simplemente, manipulables.

Timothy Bottoms and Cloris Leachman in "The Last Picture Show."

Timothy Bottoms and Cloris Leachman in “The Last Picture Show.”

Este es un caso emblemático, con 20 años, en el mismo 1971, Timothy Bottoms fue el protagonista de “La última película” de Peter Bogdanovich y “Johnny cogió su fusil” de Dalton  Trumbo. La primera película de uno y el gran proyecto del otro, ambos directores que son incómodos para Hollywood: uno por su socaroneía, el otro por su reivindicación. Bottoms encarnó los dolores de dos jóvenes que resumían los sacrificios de la historia estadounidense reciente.

El último pase de una película en el mítico pueblecito americano es un síntoma de que todo va a saltar por los aires con la guerra del Vietnam en ciernes. Sonny, demasiado sensible para soportarlo, tiene que tragar  con las exigencias que vienen del gobierno y encima sufre el abandono de su familia y el rechazo de la chica que ama.

Bottoms y Diane Varsi en "Johnny cogió su fusil"

Bottoms y Diane Varsi en “Johnny cogió su fusil”

A Joe, el otro joven, lleno de sentido patriótico, se alista para sufrir la matanza en que se convirtió la I Guerra Mundial. Convertido en un torso con cabeza, con la cara destrozada (sin ojos, lengua y sordo); le toca una reflexión dura para llegar a la conclusión de que ha sido llevado como carne de cañón.

Dos filmes que transforman el Sueño Americano en la Pesadilla Americana, como casi todo la política de cualquier país. El uso de la economía, la patria,  el bienestar como somníferos; suponiendo que los chicos de veinte años se lo sigan creyendo…

Dalton Trumbo dirigiendo "Johnny cogió su fusil"

Dalton Trumbo dirigiendo “Johnny cogió su fusil”

Timothy Bottoms posee una cara bobalicona, un chico sano y pulcro; de esos que son educados con los mayores, respetan a sus padres en casi todo, se quieren casar con una buena chica y creen que los gobiernos no son tan malos como los pintan.  Un ser sin maldad que se sorprende cuando alguien daña a otro. Estos dos clásicos muestran un héroe muy distinto al que vemos en las películas habituales: castigador, indiferente, absoluto en su capacidad de hacer lo correcto. Todo muy lejano al estilo de este actor, y poco atractivo para el público en general.

Peter Bogdanovich dirigiiendo "La última película"

Peter Bogdanovich dirigiendo “La última película”

 

 

Un buen actor es el que hace su trabajo con ahínco y amor, y Bottoms lo sigue intentando. Lleva su pasado con orgullo como los buenos perdedores. Ya no está en Texasville ni en la Europa de entreguerras, pero representa a muchas personas que aún conservan la ilusión de no estropear más el mundo que tenemos.

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